Relevancia y novedades del uso del ultrasonido en la anestesia

El ultrasonido transtorácico enfocado, gástrico, pulmonar, y para accesos vasculares y anestesia regional ocupa un papel protagónico en ciertos escenarios clínicos.

La evolución de las ciencias de salud no se detiene con la innovación, el desarrollo y la globalización como factores determinantes para las diferentes áreas del conocimiento médico en las últimas décadas. La anestesiología es un gran ejemplo de esto pues ha introducido el ultrasonido como un elemento en su practica diaria, esta tecnología ha sido considerada clásicamente exclusiva de especialidades como la radiología o la cardiología en años anteriores.

La ecocardiografía transesofágica empieza a utilizarse en el área de la anestesia cardiovascular a principios de los años 80, y se ha mantenido bajo ese concepto, hoy en día es casi exclusiva de esta subespecialidad de la anestesiología. Mientras tanto, el ultrasonido en accesos vasculares en anestesia regional y el ultrasonido transtorácico enfocado, siguen creciendo de forma exponencial, ambos han permitido optimizar la calidad en salud y seguridad del paciente.

Lograr disminuir los eventos adversos o complicaciones prevenibles asociadas a estos procedimientos, ha sido uno de los mecanismos que ha permitido demostrar a la administración que la inversión en equipos de ultrasonido en quirófanos, unidades de cuidado intensivo y emergencias, es una necesidad indiscutible.

Los modelos de educación en esta tecnología aplicada a nuestra profesión “DE ORUM ARS”, han sido una limitante importante para la adquisición de los conocimientos y destrezas necesarias para obtener la experticia necesaria. Inicialmente se requirió que algunos interesados en el área buscáramos horizontes incluso en ultramar, donde nuestros pares han logrado posicionar al ultrasonido como el estándar de oro, en la practica diaria, desde hace más de tres décadas.

Los administradores en salud deben comprender que el equipo de ultrasonido en las salas de cirugía o UCI puede no generar un retorno económico tangible, pero el gran impacto en seguridad del paciente será un beneficio real para el mismo, el especialista y la institución

Estos países han desarrollado, a través de sus sociedades científicas y el apoyo de los centros universitarios, diferentes modelos de entrenamiento como talleres, diplomados e incluso fellowships, que tienen una validez y reconocimiento académico. Estas capacitaciones han logrado que docentes, cardiólogos y radiólogos compartan y acepten que el escenario en el cual especialidades como la nuestra utilizan el ultrasonido, no tiene conflictos de intereses con sus áreas de experticia.
Por fortuna, el conocimiento se ha podido propagar en nuestros países, al encontrar réplicas de algunos de estos modelos educativos, con un excelente nivel y resultados, teniendo instructores locales con un reconocimiento nacional, formados con nuestros propios recursos, esta es una estrategia que se debe reconocer a nuestras sociedades científicas, en nuestro caso, a la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE). Pero, desafortunadamente aun existe una debilidad en diferentes regiones para lograr adquirir estas destrezas y dificultad frente al acceso a los equipos de ultrasonido, aunque cada vez sea mas fácil justificar el porqué nuestros pacientes se deben beneficiar de los desarrollos tecnológicos como este que nos apasiona.

La cooperación a nivel de sociedades de anestesia y cuidados intensivos de diferentes países ha permitido también este intercambio académico, es ahí donde las políticas en educación de nuestros gremios demuestran cada vez más la preocupación por difundir y generalizar estas prácticas, que solo buscan defender el bienestar de los pacientes que se someten a nuestro cuidado.

Es así como se ha introducido y ha sido ampliamente aceptado el término Point-of-care Ultrasound (POCUS) que tendría una compleja traducción exacta al español, pero que para muchos, se podría aceptar como la implementación del ultrasonido junto al paciente en tiempo real, a cargo del médico tratante.

Otro aspecto de gran valor a resaltar ha sido la evolución en el número de publicaciones sobre la utilización del ultrasonido en nuestra área, evidenciada en reportes y series de caso hasta ensayos clínicos con todo el rigor metodológico que han permitido el desarrollo de guías de manejo, algunas publicadas por grupos de expertos y otras por sociedades científicas. Finalmente, se ha podido demostrar más que experiencias individuales, logrando desarrollar recomendaciones con niveles de evidencia de nivel suficiente que no permitirían algunas prácticas sin el uso del ultrasonido.

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